2022-07-07 [Num. 886]


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Columnistas  - Reflexiones en Sión

Yaacov Amar Rothstein

Yacov rothstein
Por Yaacov Amar Rothstein
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Nacido en Bogotá, Yaacov Rothstein fue ex-mazkir de Kineret Tnuat Noar y ex-alumno del Colegio Colombo Hebreo. A los 18 años hizo aliá y realizó estudios de agricultura Hi-tech en Sde Eliyahu. En Jerusalem realizó estudios de Tora con los alumnos directos de Rav Kook z"l. Prestó servicio militar como combatiente en las fuerzas especiales del Ejército Israelí. Actualmente es representante de las Juventudes Sefaradíes en la Organización Sionista Mundial, conferencista, asesor de la organización Bodedim BeYachad y estudiante de ingeniería en la Universidad Ben־Gurion.

Janucá No Se Trata del Aceite, Sino de la Liberación Nacional

2021-12-15

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Muchas personas no saben cuál es realmente el punto principal de Janucá. La mayoría creen que en Janucá celebramos porque “una jarrita de aceite duró 8 días” ¿Pero es esta realmente la razón por la cual se festeja Janucá?

Si el milagro principal fuera eso de que “se multiplicó el aceite” ¿Por qué entonces no hacemos una fiesta de cuando se multiplicó el aceite con el profeta Elíseo (2 Reyes 4:1-7)? Ahí se multiplicó muchísimo más aceite que para ocho días y no por esto los judíos conmemoramos una fiesta. Eventualmente, el tema del aceite no es la esencia de Janucá en sí.

La razón por la que celebramos Janucá, según todas las fuentes judías, es por la victoria de los macabeos frente al Imperio Seléucida. Celebramos que los valientes guerreros judíos lograron descolonizar la tierra de Israel, liberándola de manos de los imperialistas europeos griegos. Celebramos que el Pueblo Judío liberó su capital eterna, Jerusalem, y lograron restaurar las labores del Templo con ayuda de Hashem. 

Es más, en el rezo que decimos los judíos durante toda la semana de Janucá (Al Hanisim) no se hace mención alguna sobre ningún aceite. Lo que sí decimos es básicamente que en los días de Matitiyahu y sus hijos, cuando el reino griego se levantó contra Israel, Hashem se levantó a favor de Israel. Que peleó sus peleas, entregó a fuertes en manos de débiles, a muchos en manos de pocos, a malvados en manos de justos. Que nos liberó de Grecia. Que vinieron los judíos al Templo, limpiaron el santuario, encendieron velas y por todo eso establecieron los ocho días de Janucá.

Incluso cuando prendemos las velas de Janucá cada noche nosotros bendecimos por la victoria que Hashem le dio a Israel; ahí no hablamos de aceite.

¿Dónde sí se menciona el aceite? Hay una corta cita en el Talmud donde dice que los griegos habían impurificado los aceites del Templo. Cuando los macabeos vencieron a los griegos, buscaron aceite, pero lo único que encontraron fue una jarra que estaba sellada con el sello del Cohen Gadol. Esa jarra de aceite debía durar un día, pero hubo un milagro y duró ocho días (Shabat 21b).

Y la pregunta es ¿Qué significa “aceite puro”?¿Qué significa que los judíos “limpiaron el santuario”?¿De qué lo limpiaron? 

La Halajá dice que cuando hay un muerto cerca de una vasija, el contenido de la vasija se impurifica. Nos enseñan nuestros sabios que cuando los griegos trataron de entrar al salón principal del Templo con el fin de poner la estatua de Zeus, los sacerdotes del Templo se resistieron. Los sacerdotes intentaron detener a los malvados helenistas que querían imponer su idolatría en el lugar más sagrado del Pueblo de Israel. Como consecuencia de la resistencia de los sacerdotes, los soldados griegos los mataron. De esta forma se impurificó el santuario e impurificando los demás artículos del Templo (Metilat Bnei Hashmonai).

Por eso está escrito que los macabeos “limpiaron el santuario” ¿De qué lo limpiaron? De los restos de los valientes Cohanim que aún yacían ahí. Limpiaron el Templo de los cadáveres de los sacerdotes hebreos que protegieron el Monte del Templo hasta su último aliento (Joveret Hanuka, R. Shaar Ishuv Cohen).

Como judíos debemos recordar la relevancia de Janucá para nuestros días. Hoy el Pueblo Judío vivimos una realidad en la que recuperamos nuestra independencia nacional y liberamos Jerusalem. Con mucho esfuerzo y ayuda de Hashem, logramos expulsar a los invasores colonialistas y así restablecer nuestra nación en nuestra tierra ancestral; al igual que lo hicieron los macabeos en su época.

Cada uno de nosotros puede ser el macabeo de esta generación. Depende de nuestro esfuerzo y emunah en Hashem lograr contribuir a Israel en este proceso histórico que nuestros antepasados añoraron por siglos cada vez que veían la luz de Janucá.: una luz que nunca se apagará y que seguiremos aumentando al igual que las velas de Janucá se aumentan cada día, amén.

עַל הַנֶּחָמוֹת וְעַל הַמִּלְחָמוֹת שֶׁעָשִׂיתָ לַאֲבוֹתֵינוּ



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