Imprímeme

Los sucesos en Chile y la nueva izquierda

Por: Victor Zajdenberg

Un relato histórico: Entre 1970 y 1972 Henry A. Kissinger, Secretario de Estado de los EE.UU, y Chou En-lai, Premier de China, se reunieron en varias oportunidades. En una de ellas Kissinger le pregunta a Chou que opina sobre la Revolución Francesa y este le responde, luego de una corta reflexión: “Es muy temprano para emitir una opinión definitiva”. (Memorias de HK). Tal afirmación nos conduce a que antes de emitir una opinión sobre un hecho determinado se debe elaborar un análisis político que contemple los vasos comunicantes relacionados con la realidad económica, social, mediática e ideológica de las circunstancias que han provocado el mencionado hecho. El informe que se obtenga podrá dar la oportunidad de elaborar un diagnóstico anticipado que advierta con tiempo sobre las consecuencias y permita crear las herramientas necesarias a fin de contener, disuadir, postergar o afrontar dichos efectos.

Síntesis ideológicas del pasado: Todo comienza con la Revolución Francesa en la cual mancillaron la “libertad” guillotinando a decenas de miles de seres humanos (incluido el de su creador Robespierre) y enarbolando la “igualdad” en un mundo desigual por naturaleza. Esta etapa finaliza con el fracaso anarquista de Graco Babeuf y su “Conjuración de los Iguales”. El filósofo G. W. F. Hegel brinda con su “dialéctica del conocimiento” una nueva oportunidad para el desarrollo de ideologías utópicas utilizando el proceso de la “oposición de los contrarios” (tesis-antítesis) que determina la síntesis. Su alumno Carlos Marx aprovecha este método para elaborar su filosofía determinística materialista aplicándola a las tres áreas más importantes de la realidad: la historia, la economía y la sociedad: “Proletarios del mundo uníos”, contra la burguesía capitalista, ampliada luego al imperialismo por V. I. Lenin. El Comunismo ha sabido regar los suelos de la Tierra con 20 millones de muertos en la URSS y 80 millones en China, para fracasar rotundamente en todos sus proyectos de hegemonía global.

Los senderos sinuosos de América Latina: Desde principios del siglo XX hubo anarquistas, agitadores, nihilistas y revolucionarios en Argentina y otros países latinoamericanos. Pero la pseudo Revolución cubana de Fidel Castro y el Che Guevara fue la  primera izquierda marxista-soviética-maoísta que había logrado establecer una base territorial desde la cual podrían lanzarse a la conquista de toda América Latina. Derechos Humanos pisoteados (propietarios, homosexuales, cristianos, intelectuales, periodistas, etc.), centenares de miles de personas asesinadas, decenas de miles de seres encarcelados y millones de refugiados fue el atroz resultado de esta experiencia nefasta. El fracaso en toda América Latina, por muy diversos motivos, del intento hegemónico de la izquierda cubana obligó a sus seguidores a repensar tácticas y estrategias para la toma del poder por otros métodos en un tiempo y espacio más propicios: la Unión Soviética había desaparecido, China comunista se metamorfoseó en un capitalismo de mercado, las agrupaciones terroristas fueron vencidas, el Che fue muerto en Bolivia abandonado por el pueblo y por los propios cubanos. ¿Qué hacer? Como diría Lenin.

La nueva izquierda y la subversión cultural: el re-perfilamiento de la ideología anticapitalista encontró sus soportes en las concepciones neo-marxistas del italiano Antonio Gramsci quién vislumbró que el nuevo paradigma de lucha por la “hegemonía” izquierdista deberá realizarse en el plano educativo, cultural, político y jurídico, soslayando así la lucha de clases del “proletariado” marxista-leninista”. Un salto importante en esta nueva estrategia la ha dado Ernesto Laclau, referente del post marxismo o posmarxismo como se lo quiera denominar. 

Es considerado el creador del proyecto “Socialismo Siglo XXI” en general y del Chavismo en especial. Los antiguos dogmas de lucha de clases, materialismo dialéctico y dictadura del proletariado, fueron reemplazados por una ensalada pseudo intelectual, mejunje de “garantismo” jurídico; derechos “adquiridos”; “indigenismo” renacido; “feminismo” radical  e “igualitarismo” forzoso (salvo para la “vanguardia” por supuesto). El objetivo es agrupar a los distintos grupos marginales minoritarios de la clase media y media baja y adoctrinarlos dominando universidades; hegemonizando la literatura; apropiándose de los medios de comunicación y acaparando las artes, el cine, el teatro y la televisión.

El “Efecto Jocker” o el Guasón en acción: Chile: 25.000 comercios atacados, 10.000 de ellos pymes, con robos y destrucción de inventarios, pérdidas por u$s 1.400 millones; caída de ventas por u$s 1.000 millones; quemas de subterráneos, edificios y negocios; 1 de cada 3 Supermercados saqueados (los otros 2 de 3 se salvaron pues fueron defendidos por el propio personal con ayuda de los carabineros y las fuerzas de seguridad) y la población mayoritaria atemorizada se mantuvo encerrada en sus departamentos. A este triste panorama los ingenuos útiles adoctrinados lo han llamado “represión del gobierno contra protestas pacíficas” en lugar de enunciar la verdad: “El narco-comunismo, la nueva izquierda, el populismo y el anarquismo antiliberal se han apropiado de las calles en Chile”.

No es casualidad que los países democráticos estables con economías desarrolladas provengan de la cultura anglosajona y en cambio, los países latinoamericanos que provienen de la cultura hispano-católica hayan quedado siempre atrasados cultural y económicamente en manos de las mafias gubernamentales corruptas y despilfarradoras. Noruega, el país más pobre de Europa después de la 2ª. Guerra Mundial descubre petróleo en el Mar del Norte y hoy es uno de los países más ricos del mundo con Reservas de divisas por 1 billón de dólares; en cambio Venezuela, rica en petróleo como Noruega, está quebrada con una hiperinflación imparable. Chile era un ejemplo latinoamericano de lo que las políticas liberales podían realizar: en pocos años la pobreza y la indigencia han disminuido en un 40%; el PBI creció con un constante 3% anual; se abrieron a los mercados del Pacífico con brillantes perspectivas para el corto y mediano plazo; la movilidad social y la libertad de oportunidades eran una envidia de los demás países vecinos de la región. Pero, como dice Houellebecq: “Es un fastidio vivir en una época de mediocres, sobre todo cuando uno se siente incapaz de elevar el nivel”, refiriéndose a la cultura o incultura de una parte de la población. Y estos mediocres están siendo  aprovechados por la violencia de los que intentan hegemonizar que, tarde ya, comenzarán a emigrar como los cubanos antes y los venezolanos actualmente.

Palabras finales: Maquiavelo decía en “El Príncipe” (1513): “El que tolera el desorden para evitar la guerra, tendrá el desorden y después la guerra”. Es una frase dura pero la gran mayoría del Pueblo hermano de Chile merece volver al orden, al progreso y al crecimiento. Y esta dinámica no se logra de un día para el otro sino en el tiempo y espacio adecuados. Aquellos que crean tener soluciones democráticas para acelerar la evolución, que conformen un Partido político, confeccionen un programa de acción económica y se presenten a las elecciones para dirimir con las otras concepciones o metodologías el mejor sendero para el país. La violencia y la subversión totalitaria no deberían ser avaladas por los hombres de bien que quieran vivir en paz satisfaciendo sus necesidades materiales y espirituales en un todo de acuerdo a sus capacidades y atributos personales y familiares. No llores por mí, Chile.