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Dos versiones de Shabat

Por: Rav Daniel Shmuels

La Parashá de esta semana, Yitro, nos relata el momento cuando se les informa a los hijos de Israel que han sido escogidos por Dios como Su nación de sacerdotes y Su pueblo santo. Enseguida, la Torá nos enseña acerca del majestuoso evento donde toda la nación de Israel se congrega al pie del Jar (monte) Sinaí para escuchar a Dios proclamar Los Diez Mandamientos. En esta ocasión dedicaremos especial atención al tercer Mandamiento, aquel que en esta ocasión nos indica recordar el día Shabat. 

Pues bien, resulta que el concepto de honrar el Shabat tiene dos versiones; a saber, la que leemos en la Parshá de esta semana en el libro de Shemot (Éxodo) y aquella que leemos en el libro de Devarim (Deuteronomio) cuando se recuentan los hechos del Éxodo. Desde el momento de La Creación, la Torá nos enseña que en el Séptimo Día Dios cesó de trabajar y descansó; por ende, es un día de reposo para nosotros como judíos respetar. Sin embargo, ello no nos resuelve la pregunta básica en cuestión, ¿por qué Dios utiliza en la palabra Zajor (recordar) en Shemot? y ¿por qué utiliza la palabra Shamor (cuidar) en Devarim?

Dejando a un lado las opiniones de las autoridades rabínicas acerca del motivo filosófico por el cual dos términos diferentes aparecen frente a un mismo Mandamiento en la Torá, nos enfocaremos en el aspecto práctico Halájico de ambas versiones. Ahora bien, el motivo por el cual la Torá utiliza dos términos diferentes para describir el tercer Mandamiento del Decálogo yace en los dos tipos de Mitzvot que abarca el Shabat. 

El primer término, Zajor (recordar) hace referencia a todos los Mandamientos positivos que el concepto de honrar el Shabat implica; por ejemplo, preparar el hogar logísticamente para la llegada del Shabat, esto incluye la preparación de las comidas necesarias para santificar el día incluyendo todos los elementos necesarios para su cumplimiento. Entre los múltiples elementos necesarios para recordar el día está el vino o jugo de uva Kasher, las Jalot (pan al cual se le ha extraído una porción de masa antes de su horneado), el horno de Shabat que lleva por nombre Blej en Yiddish y Plata en hebreo, etcétera. En pocas palabras, son las acciones que sí debemos hacer para honrar el día. La mayoría de nuestros sabios consideran que el término Zajor, recordar, es el que nos asegura la santificación del Shabat. 

El segundo término, el que la Torá nos enseña en Devarim, Shamor (cuidar), hace referencia a los Mandamientos negativos o prohibiciones para honrar el Shabat. Este término es el que nos trae las famosas Lamed Tet Melajot (39 labores prohibidas en Shabat). Estas son labores que no podemos llevar a cabo durante Shabat. La Mishná es la que nos introduce a este listado, haciendo referencia a las 39 labores que se llevaban a cabo para construir el Mishkán (Tabernáculo) en el desierto cuando salimos de Egipto. Son esas labores las que no podemos llevar a cabo a lo largo de todo el día. Así mismo, es de este segundo término de dónde sale el concepto de Shomer Shabat (aquel que cuida el Shabat); vale decir, si un judío respeta estas prohibiciones y no las lleva a cabo es designado como Shomer Shabat. En pocas palabras, son las acciones que no debemos hacer para honrar el día. En este caso, la mayoría de nuestros sabios consideran que el término de Shamor es el que nos lleva a respetar el Shabat.

En apariencia ambos términos pueden llegar a parecer antagónicos; sin embargo, la verdad es que son complementarios y bajo una opinión muy personal considero que ambos conceptos permiten la santificación y el respeto del Shabat intrínsecamente y sólo la unión de ambos términos permiten honrar apropiadamente el día como Dios lo estableció, ambos términos entrelazados son la única guía que existe para honrar, respetar y santificar el Shabat. 

Es debido a esta doble versión de Shabat que nuestros sabios instituyeron el encendido Halájico mínimo de dos velas para proclamar la llegada del Shabat al hogar. Porque la Torá nos dice Shamor VeZajor (cuidar y recordar) el día Shabat. Cabe anotar en este punto que hay muchas comunidades donde cada hogar agrega una vela, a las anteriores, por cada hijo. Igualmente, hay comunidades que exigen que toda hija encienda una vela adicional a las ya encendidas en el hogar. En dicho caso la edad va a variar, para algunos inicia desde el punto de Jinuj (educación judía a los hijos) y para otros cuando la hija llega al Bat Mitzvá. Lo más apropiado es dirigirse al rabino ortodoxo local comunitario para saber el Minjag (costumbre) frente al proceder adecuado. 

En conclusión, podemos decir que el encendido de las dos velas de Shabat se debe a la doble expresión del tercer Mandamiento. Esta doble versión de Shabat se debe a las Mitzvot positivas y negativas que debemos llevar a cabo para honrar a plenitud el Shabat.