Imprímeme

No te conozco pero eres mi hermana

Por: Vivianne Tesone

Querida Naama, 

No te conozco, pero eres mi hermana. Te vi (aunque traté de no verte) amarrada, ensangrentada y aterrorizada. Vi cómo te sacaban del baúl de una camioneta y hombres (monstruos) te forzaban al interior de un vehículo. Estabas descalza. Te vi por unos segundos y desde que vi ese video el 7 de octubre (que no quería, que traté de no ver) no he dejado de verte cada vez que cierro los ojos. 

No sabía tu nombre. Lloré y pedí por ti sin saber que eres Naama. Sin saber que tienes solo 19 años, que acababas de iniciar tu servicio militar, que eres bisnieta de un sobreviviente del Holocausto, que participaste en un proyecto de paz con jóvenes palestinos, que te gusta el fútbol, que tu mamá te dice Naamoni y que el último mensaje que le mandaste antes de que te raptaran fue “nunca he escuchado algo así”. 

No sabía que eres Naama Levy, que la foto de aquella chica sonriente que acompañaba las imágenes de los otros 240 secuestrados eras tú. Pero ya lo sé. Ya puedo decir tu nombre cuando rezo cada día para que regreses a casa, para que estés en los brazos de tu familia, para que tengas la oportunidad de estudiar, viajar, trabajar, enamorarte, crecer, luchar, errar, reír. 

No te conozco pero eres mi hermana. Somos parte del mismo pueblo y mientras en lo profundo del corazón palpite un alma judía, desde Colombia y desde la diáspora dirigiremos todos los ojos al oriente y pediremos, hasta quedarnos sin voz, por tu pronto regreso.

Por ti, Naama… y por mis otros 125 hermanos todavía secuestrados.