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El atroz encanto de la guerra

Por: Victor Zajdenberg

“Jóvenes que no se conocen y no se odian mueren y son mutilados por adultos que se conocen y se odian mas no mueren”. Erich Hartman.

La guerra o la búsqueda de una guerra es un crimen de lesa humanidad. “Denles poderes absolutos a los hombres y éstos se convertirán en bestias”. Mientras en Ucrania se desarrolla una guerra donde decenas de miles de jóvenes son sacrificados, desgarrados y heridos por los misiles que ambos bandos disparan, en la Costa Azul se preparan para recibir en esta primavera a decenas de miles de otros jóvenes que ni siquiera piensan en Ucrania.

Lo mismo en el Caribe, en Miami, en Sudamérica y en muchas partes del globo terrestre. Al mismo tiempo que el sol estará tostando la piel de millones de personas en playas y centros turísticos en las trincheras malolientes del Donbass jovenzuelos sufrieron y sufren un mix de frío, nieve, hielo, barro, lodo, hambre, sed y los mortíferos misiles, morteros y bombas de los cañones y lanzaderas de mediana y larga distancia, más los nuevos sistemas de bombardeo utilizando el tétrico, novedoso y original invento de los drones, disparadores dirigidos directamente hacia los fosos que ningún terraplén puede detener.

La foto nos muestra que la Rusia de Putin fue la iniciadora, el 24 de febrero de 2022, de la así llamada “operación especial”. Pero si observamos y luego investigamos la película completa de la lenta pero firme expansión de la OTAN, la realidad se presenta mucho más compleja que el simple video del inicio de la guerra. Los que desean acercarse al conocimiento de la verdad de este horrendo conflicto deberá remitirse a los años 1992/1993, 30 años atrás.

La información con centenares de expedientes e imágenes filtradas hace poco por Jack Teixeira, el “traidor del Pentágono”, que muestran estudios clasificados de las Fuerzas Armadas y la Inteligencia norteamericana, demuestra el total grado de involucramiento de los Estados Unidos en todos los ámbitos de la guerra a los efectos de su prolongación. El Presidente Biden, además de transferir decenas de miles de millones de dólares para el sostenimiento de las batallas, provee todos sus instrumentos de espionaje con satélites de última generación; suministra a Zelenski los planes de guerra de Putin, las ubicaciones de las lanzaderas rusas, los mapas de las trincheras y zonas de abastecimiento del enemigo a fin de provocar la mayor cantidad de bajas al Ejército ruso, lo que no impide también el mismo efecto entre los integrantes del Ejército ucraniano.

La crisis energética, alimenticia, recesiva e inflacionaria que se sufre en el mundo se debe al extraordinario gasto militar de los países de la OTAN, lo que nos recuerda la famosa frase del economista Premio Nobel 1970 Paul Samuelson: “mantequilla o cañones”, o sea alimentos para los 1.000 millones de pobres que existen particularmente en África, o armamentos nuevos, estrategias y tácticas a ensayar a costa de los contendientes nacionalistas y nazionalistas de ambos bandos (Brigada de Asalto Azov de Ucrania y Agrupación paramilitar Wagner de Rusia).

Varios Republicanos en USA hablan de “una guerra proxi” (“guerra delegada”) que Biden está impulsando por varios motivos: la escandalosa retirada de Afganistán y la necesidad de sostener su posición hegemónica unilateral obtenida con la desintegración de la Unión Soviética desde 1992/3. La Representante de Georgia, Marjorie Taylor Greene, dijo que la guerra era “ridícula” y que Rusia nunca representó una amenaza ni para USA ni para sus aliados de la OTAN.

Ron De Santis, actual Gobernador de Florida y candidato presidencial afirmó en el programa “Fox and Friends”: “No veo que interés podemos tener para involucrarnos en disputas fronterizas como la de Crimea”. “El cheque en blanco virtual de la Administración Biden financiando este conflicto durante el tiempo que sea necesario, sin objetivos definidos ni rendición de cuentas, distrae la atención de los desafíos más apremiantes de nuestro país”. Lloyd Austin, secretario de Defensa USA, había dicho al inicio de la guerra que “queremos que Rusia se debilite”.

La gran sorpresa resultaron ser las declaraciones del presidente de Brasil, Luiz Inacio Lula da Silva, quien pidió a Estados Unidos el 15 de Abril de este año, “Dejar de incentivar la guerra en Ucrania”, en el cierre de su viaje a China. También solicitó que la UE “empiece a hablar de paz” y solicitó a los países proveedores que “frenen el envío de armas”. Estas manifestaciones causaron estupor y una andanada de críticas por parte de Zelenski, Biden y el Representante europeo Josep Borrell.

A todo esto, la guerra en Ucrania se ha vuelto estática, embarrada y mortal, con las tropas enfrentadas a 300 metros de distancia donde pagan con su vida y mutilaciones soldados que no verán las bondades de vivir o, con suerte, la verán aquellos que sanen de sus heridas físicas y mentales, pero con imágenes lacerantes de lo que es una guerra.