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Mahatma Gandhi, ¿insensible o ingenuo?

Por: Victor Zajdenberg

Jaim Grinberg  (Hayim Greenberg), el gran pensador y escritor judeo-sionista, le reclama a Gandhi en una carta de 1937 por su insensibilidad o ingenuidad, tanto a la tragedia judía ya instalada en Alemania y Europa como a la incomprensión del Movimiento Sionista y a los pogroms de los árabes contra los judíos que se estaban produciendo en Eretz Israel, en Hebrón y en Jerusalem:

“¿Por qué callasteis durante todo el tiempo? ¿Por qué calláis ahora?” “El odio a los judíos es un veneno peligroso….y no quisiera que ese microbio que devora la salud espiritual de tantos pueblos europeos, infecte ahora el aire de la India.”

Gandhi le responde en 1939, una vez desatado el infierno en Europa:

“Mi principio fundamental es *la no violencia* y no es necesario que los sufrientes vean los resultados en su propia vida”.

O sea, déjense morir.

El 23/7/39 Gandhi le envía a Adolf Hitler una carta sospechosamente amigable que comienza con “Querido amigo” y finaliza “A su disposición, su sincero amigo”. Sintetizo su escrito:

“Ud. es hoy la única persona en el mundo que puede evitar una guerra que podría reducir a la humanidad a un estado salvaje”…. “De cualquier manera espero su perdón si he cometido un error al dirigirme a Ud.” 

Esta carta la escribió Gandhi después de las Leyes de Núremberg con las que se produjo la  vil quita de todos los derechos civiles a los judíos, la criminal “Noche de los Cristales Rotos”, la omnipotente anexión de Austria, el perverso Pacto de Múnich, la deleznable invasión de Checoeslovaquia y a punto de firmarse el abyecto Pacto Ribbentrop-Molotov con la que Alemania y la Unión Soviética se dividirían Polonia, dando inicio a la 2ª.GM.

En Mayo de 1940, en plena guerra mundial, Gandhi se refiere a Hitler en términos elogiosos:

“No considero a Hitler un ser tan malo como parece representar. Él está consiguiendo victorias sin demasiado derramamiento de sangre mostrando una capacidad increíble”. 

Comenzado el bombardeo de la Luftwaffe a Londres le envía un mensaje al pueblo británico:

“Dejen las armas, por cuanto éstas no van a servir para salvarles a Uds. ni a la humanidad. Deben invitar a Hitler y Mussolini a que tomen todo lo que quieran y a sus países. Si ellos quieren ocupar sus casas, váyanse de ellas. Si no les permiten salir, sacrifíquense” (Internet-Miguel Ayuso).

El gran filósofo y escritor Martin Buber escribe a Gandhi una magnífica “Carta Abierta” el 24/2/1939 desde Jerusalem:

“Pero tú, el hombre benévolo, ¿No sabes acaso que es necesario ver a aquel a quien se dirige la palabra, verlo en perspectiva, en su lugar, en la atmósfera de su destino?”… “Los judíos son perseguidos, oprimidos, golpeados, torturados, asesinados. Nada me ha ayudado a comprender lo que Ud. afirma de nosotros; ejercer la *satyagraha* (atributos del espíritu: verdad y amor)” refleja una colosal inconsistencia frente a la barbarie.

En una respuesta a Jaim Grinberg dice Gandhi que

“No me embargan sentimientos de desaliento cuando sé que no he logrado convencer a ningún judío”, y le sigue insistiendo con el principio del “ahimsa” (no violencia). Grinberg le reprochaba que su anhelo por una alianza hindú musulmana (en la India había millones de musulmanes en la época) y su lucha no violenta contra los colonialistas ingleses le provocaban un sesgo parcial a favor de los árabes de Palestina. A Gandhi le molestaba la “política agresiva, nacionalista, casi imperialista buscando despojar a los árabes de su patria”. Llegó a decir que “Palestina pertenece a los árabes”, demostrando un desconocimiento histórico fundamental; la realidad existente de 600.000 judíos en Israel  y el Movimiento de Liberación Nacional del Pueblo Judío, el Sionismo. Su postura era: India independiente, sí. Eretz Israel liberada, no. ¿Insensible o ingenuo?